San Telmo es un restaurante de reciente apertura en Málaga situado en la zona de Pedregalejo. La ambientación es ideal por la calidez y confortabilidad de su amplio salón y terraza. La decoración moderna contrasta con unas vigas de madera que le confieren al local un toque especial y romántico.
En su carta encontrarás tapas variadas como las sabrosas mini hamburguesitas de ibérico, lágrimas de pollo con crujiente de coco o wok de pollo con guacamole. Para ir abriendo boca proponen diferentes ensaladas -césar o de queso rondeño-, croquetas de pollo al curry, humus, alitas de pollo con soja, sésamo y miel, ragú de pato o crema de calabaza.
En cuanto a los platos principales de pescado, bacalao confitado con chutney de tomate, huevo escalfado y aceite de albahaca; lomo de lubina con verduras de invierno y calamar a la brasa. Para las amantes de la carne, secreto ibérico a la brasa, entrecote de buey y solomillo de ternera a la brasa.
No olvides regar tus comidas con buenos vinos y remata con uno de sus postres caseros.
Después de tu cena, tómate una copa escuchando música en uno de los mejores rincones de Pedregalejo.
En definitiva, un nuevo restaurante-lounge para degustar una buena selección de tapas, carnes y pescados o tomar una copita escuchando buena música en un ambiente relajado, entre amigos… Bienvenidos a San Telmo.
Horario: 13:00 a 1:00 de martes a domingo, los lunes cerrado.
GALERÍA DE FOTOGRAFÍASCómo encontrarlo
Clasificado en: Málaga, Pedregalejo, entre 15 y 20 €, mediterránea, romántico, tapas, vegetariano



















Me gusta mucho como ha quedado la terraza, el servicio excelente y la comida muy buena también.
La relación calidad precio es muy interesante y el ambiente es acogedor y muy agradable.
El sitio es encantador, muy cálido y la carne es excelente. Recomiendo el lugar y sobre todo las mesas cerca de la chimenea!
Platos exquisitos en un ambiente muy cómodo!! Málaga necesitaba un lugar asi, que les vaya bien!
Un sitio agradable, hospitalario y con encanto.
La comida estupenda, el servicio extraordinario, ¡merece la pena¡