Restaurante Valparaíso

Llevo casi 20 años acudiendo a este restaurante, que ya forma parte del paisaje de la subida a ese blanquísimo y bonito pueblo que es Mijas. Suelo ir a menudo, con amigos o familiares. Pero la mayor parte de las veces lo hago con mi pareja, porque es un sitio muy romático.

Suelen tener música en vivo y el paisaje que se contempla desde sus instalaciones te deja sin palabras: entre el mar y la sierra de Mijas. Rodeados de la vegetación de su cuidadísimo jardín.

La carta es muy variada con sopas y creas, entrantes para picotear, fresquísimas ensaladas, pasta y arroces, mariscos y carnes. Pero mi debilidad son los tortellinis con nata, caviar y salmón ahumado; que suelo alternar con el cordero asado con salsa de menta. Ahora, cuando quiero algo muy muy especial, no me resisto: Langosta Termidor. Un caprichito de dioses, aunque no me la puedo permitir tan a menudo como quisiera. Por eso lo reservo para los momentos que más me motivan.

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